Ruta a México


Refugio de los Quetzales

Teníamos planeado irnos de Xela a México por la costa que es mayoritariamente bajada pero durante la caminata a Atitlán el guía nos habló del parque de los Quetzales que es imperdible. Además nos habló de un amigo suyo que es guía allá y que estaría allí hasta dentro de 3 días. Ese amigo es como uno de los mejores guías de quetzales, así que como nos vio medio interesados, lo llamó, le habló de nosotros y nos dió su número de teléfono. Ah! y que tambien tiene alojamiento para nosotros. Así que ya nos alentamos y estábamos decididos a no perder la oportunidad. Así que… cambio de plan! No vamos más por la costa sino por el cerro. El problema sigue siendo el mismo, es que hay muchas subidas que de volcanes que son muy complicadas en bici. No nos quedó otra que, nuevamente, agarrar un chicken bus con las bicicletas en el techo hasta San Marcos, para pasar los 30 primeros kilómetros mortales. De ahí empezamos a pedalear unos 20km de una subida muy pronunciada y luego una super bajada hasta el refugio de los Quetzales donde de hecho nos estaba esperando Marvin, el guía.

Muy buena onda Marvin, el parque estaba cerrado pero como el tiene los accesos, descubrimos el bosque con nadie más que Marvin y nosotros. Nos explicó un poco del parque, y empezamos a entrar en el bosque. A los 5 minutos ya vimos a nuestro primer quetzal!!! Hay que entender que desde Costa Rica y el parque en San Gerardo de Dota, andamos buscando ver algún quetzal!

mono

El pájaro es increíble de por sus colores y su cola larguísima. Seguimos paseando, aprendiendo como se comunican y como identificar los diferentes cantos del quetzal, viendo los nidos. También vimos al “primo” del quetzal que es rojo.

quetzal rojo

Por ser tarde ya no pudimos ver mucha actividad, pero el guía nos propuso regresar al alba el día siguiente, antes de que abran el refugio. Obviamente dijimos que si! Marvin nos llevó entonces donde se aloja el (en la casa de una familia, en el cual el señor trabaja también en el refugio). La familia fue muy gentil y realmente muy acogedora. Nos sirvieron la cena con tortillas caseras, y a dormir.

A las 6 de la mañana salimos de nuevo al bosque, y si fue una experiencia muy diferente primero por la luz de la mañana y segundo por toda la actividad de los pájaros. Fue increíble! Vimos quetzales en los arboles, volando por encima nuestro, haciendo sus nidos, y hasta reproduciéndose lo cual es muy difícil de ver, incluso para los expertos. De hecho nuestro guía se emociono al verlo, era la segunda vez no más en 10 años que lo veía.

quetzal mañana

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Realmente vimos muchísimo más de lo esperando, gracias a Marvin que conoce muy bien los hábitos, los sonidos y los lugares. De hecho lleva 10 años estudiando y fotografiando los quetzales, ahí les ponemos algunas fotos suyas. Hasta hace tours para los ornitólogos que vienen de todas partes del mundo.

Nos fuimos encantados, listos para ir a desayunar en la casa de la familia, y montar nuestras bicis.

Llegada a México

Salimos entonces de la casa de la familia hacia Malacatán, bastante subidas y bajadas, pero las pasamos con muchas ganas ya que llevábamos mucho sin hacer realmente de bicicleta. Hicimos un intento de ruta secundaria pero fuera de la ruta que se volvió de tierra y rocas, la gente que cruzamos empezaron a advertirnos de tener cuidado por los asaltos en el caminito. Así que nunca fuimos tan rápido en caminitos y con tan pocas pauses. De hecho cruzamos algunas haciendas con porteros bien armados, pero si llegamos al pueblo y volvimos a la ruta principal… uff!

Después de una noche en Malacatán, seguimos hacia México. Llegamos al puesto fronterizo de Guatemala, el cual fue bastante rápido. Del lado Mexicano, nunca habíamos pasado por una frontera tan estructurada y con barreras y luces verdes para avanzar. Malcolm hizo el tramite mientras Marion guardaba las bicicletas, y luego Marion. Nos cobraron, sellaron y adelante. Al regresar Marion, encontró que Malcolm estaba al centro de todo un grupo de policias y militares riéndose, contándoles nuestras aventuras… Marion tuvo que interumpirles el show, para que podamos seguir hacia México con dirección Tapachula.

tapachula

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Fue raro pasar esa frontera, a la vez porque es el último país que recorrimos y a la vez porque Marion no regresaba a México desde hace 10 años. Pero nos dió mucho gusto estar ahí.

Llegando a Tapachula, tomamos un bus hacia Tuxla, legamos justito justito a tomar el último bus. En Tuxtla decidimos enviar nuestras bicicletas a la ciudad de México donde pasaríamos una semana después para ir a Morelia. Así marcamos el fin de nuestra travesía en bicicleta. El viaje continuará, pero nuestro objetivo de llegar a México en bicicleta, lo hemos cumplido. Al terminar nuestro último día completo en bicicleta y al mandarlas, nos agarró un sentimiento agridulce mezclado con nostalgia. Ahí el sabor de una Indio y de un buen guacamole nos levanto el animo.

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